Dado por Álvaro Matamala
Un asedio constante sobre nuestras vidas nos puede debilitar, después someter y, potencialmente, puede llegar a destrunirnos. Todos nosotros estamos expuesto a un asedio que el pecado provoca en nosotros . . .
Un asedio constante sobre nuestras vidas nos puede debilitar, después someter y, potencialmente, puede llegar a destrunirnos. Todos nosotros estamos expuesto a un asedio que el pecado provoca en nosotros . . .