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Carta a los miembros – 3 de marzo de 2022

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    Carta a los miembros – 3 de marzo de 2022

    Por IDDAM | Cartas del Presidente | Comentarios cerrados | 3 marzo, 2022 | 0

    Queridos hermanos:

    ¡Los titulares eran estremecedores! “Rusia invade a Ucrania!” Alrededor de las 5 a.m. HEE (Hora de Europa del Este) el 24 de febrero, 2022, Vladimir Putin, presidente de Rusia anunció “una operación militar especial” en el este de Ucrania. Este anuncio fue seguido por misiles que impactaban en todo el país, incluyendo la ciudad capital de Kiev. Después de semanas de amenazas, con 150.000 tropas rodeando la nación de Ucrania, pasó lo impensable. Rusia invadió otra nación soberana europea.

    Cuando le preguntaron por el fin de este siglo, Jesucristo afirmó que: “Oirás de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin” (Mateo 24:6). Han transcurrido casi 77 años desde que Europa quedó destrozada en la guerra más horrible que el mundo haya presenciado —la Segunda Guerra Mundial. La primera, que fue llamada “la guerra mundial” había terminado sólo 27 años antes, en 1918. Si bien hubo otras guerras horripilantes (en realidad toda guerra es terrible) desde mayo y agosto de 1945 cuando la Segunda Guerra Mundial terminó en Europa y luego en el Pacífico, nada a este nivel ha vuelto ha ocurrir desde esa época, aunque se han presentado algunas escaramuzas.

    La Segunda Guerra Mundial terminó casi 77 años atrás, y es difícil imaginar que pudiera surgir otra en el horizonte. Y una guerra europea que involucre a Rusia es algo inimaginable, pero aun una guerra limitada a Ucrania causaría unos problemas económicos y a nivel energético que se sentirían en todo el mundo. La historia nos debería enseñar que cuando hay tantos temas complejos y tantas naciones directamente afectadas, las cosas se pueden salir de las manos muy rápidamente. Una guerra limitada puede escalar hasta convertirse en una guerra más amplia, impactando directamente a Europa Oriental, y dado los compromisos de la OTAN, a Estados Unidos y Gran Bretaña. Considerando los eventos que precedieron las dos guerras mundiales — el asesinato del Archiduque Ferdinando en 1914, y el blitzkrieg alemán en Polonia en 1939— es obvio que el mundo no estaba preparado para lo que siguió a continuación. Pareciera que el mundo no está más preparado en la actualidad de lo que estaba en el comienzo de la Primera y la Segunda Guerras Mundiales.

    En Daniel 11:40-45 leemos acerca del tiempo del fin, cuando “el rey del norte” se embarca en una guerra con “el rey del sur”. Cuando lo relacionamos con el libro de Apocalipsis, vemos que este “rey del norte” será la unión de 10 “reyes” que emerge del antiguo Imperio Romano con un poderoso líder militar (la bestia) junto con un poderoso líder religioso (el falso profeta), como está descrito en Apocalipsis 17:11-14. Los ejércitos del “rey del sur” y los ejércitos del “rey del norte” se reunirán en las afueras de Jerusalén en Armagedón en el tiempo del fin, pero ellos no estarán solos. La Biblia profetiza de un ejército gigantesco del oriente que también se va a reunir en las afueras de Jerusalén (Apocalipsis 9 y 16). El escenario estará listo para la batalla final de la historia humana con tres potencias mundiales presentes. Hoy, no estamos en Armagedón, pero

    los sucesos de la semana pasada nos hacen preguntarnos cuánto tiempo nos tomará llegar a ese punto de la historia humana.

    Hay algo cierto, Rusia le ha dado a Europa una advertencia clara. Por primera vez en su historia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por unanimidad de sus 39 miembros, aprobó el despliegue de su Fuerza de Respuesta de la OTAN, en su frontera oriental con Rusia; una decisión anunciada el 25 de febrero. Alemania anunció además que ha dedicado cien mil millones de euros al gasto militar. Después de varios años de no contribuir con los gastos de la OTAN, Alemania se ha comprometido a gastar más de 2 % de su Producto Interno Bruto en el ejército, muchísimo más que en sus previos compromisos con la OTAN. Las discusiones acerca de la necesidad de un ejército europeo han revivido. Las Naciones Unidas, en gran parte una organización simbólica y sin poder, citó a una asamblea general de urgencia para el 28 de febrero
    —ésta es la décima primera vez en sus 76 años de historia— para discutir la crisis actual.

    Si pudiéramos regresar en el tiempo a los años de1930, en el intermedio entre las dos guerras mundiales, veríamos algunas similitudes en nuestros días con la falta de preparación. Con una historia tan corta desde la Primera Guerra Mundial, y las naciones todavía en vías de recuperarse, nadie quería librar otra guerra mundial. Europa estaba dispuesta a plegarse a Hitler en aras de mantener la paz, pero lo único que logró es que él hiciera más exigencias. El mundo actual parece estar en una situación similar a la de 1930, que condujo a la invasión de Alemania a Polonia, el 1 de septiembre de1939. Éste fue el principio de la Segunda Guerra Mundial. ¿Nos llevará esto al comienzo de la próxima guerra? ¿Cuándo se unirá Europa económica, militar y religiosamente para poder enfrentarse contra el resto del mundo? Ésta es una pregunta vital en la profecía.

    Para Ucrania, ésta es una guerra real y no sólo algo teórico. Todos nos sentimos apesadumbrados por la tragedia de los ucranianos. Ellos no hicieron nada para merecer este gran ataque contra su nación. ¿Cuántas personas inocentes morirán antes de que todo esto termine? En los años de 1930, no tenían cobertura de las noticias 24 horas, siete días a la semana como lo tenemos hoy.
    El lado positivo es que podemos estar más al tanto de las condiciones mundiales, pero el lado negativo es que cualquier cosa que parezca una historia para las noticias, se repite una y otra vez, hasta que todos quedan saturados y lo único que desea todo el mundo es cambiar de tema y seguir adelante. Esto puede pasar fácilmente con la crisis de Ucrania. La cobertura 24 horas al día, siete días a la semana tienden a endurecer nuestra conciencia ante la tragedia humana que está ocurriendo. Hemos visto esto en otras tragedias en años recientes en lugares como Haití, Siria y Somalia. ¿Cuántas tragedias humanas tenemos que mirar en vivo por televisión hasta que lleguemos al punto en que no nos importe? Debemos orar por todos los que están sufriendo en cualquier parte del mundo, y por supuesto, en este momento, por los ucranianos.

    Al comienzo del libro de Apocalipsis, Juan escribió: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto” (Apocalipsis 1:1). John Walvoord, en su comentario acerca del libro de Apocalipsis, afirma: “Lo que Daniel declaró que ocurriría en ‘los últimos días’, aquí es descrito como ‘pronto’ (griego, en tachei), esto es ‘algo que ocurrirá rápida o súbitamente’, indicando que una vez que empieza a ocurrir, hay rapidez en la ejecución. La idea no es que el evento va a ocurrir pronto, sino que cuando ocurra, será de una forma súbita” (The Revelation of Jesus Christ [La revelación de Jesucristo], p. 35).
    Parece que aquí es donde estamos en la línea del tiempo de la profecía. Cuando las cosas empiezan a pasar, todo va a pasar rápido. La advertencia de Cristo a sus discípulos es más

    importante que nunca para nosotros hoy: “Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrá, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre” (Lucas 21:36). El regreso de Jesucristo es descrito como “un ladrón en la noche” (1 Tesalonicenses 5:2), lo que tomará al mundo por sorpresa. Guerras y rumores de guerra inevitablemente van a ocurrir en el mundo, y al mundo lo tomarán por sorpresa, pero esto no será lo que va a ocurrir con el pueblo de Dios. Si velamos, oramos, ayunamos ocasionalmente y nos acercamos a Dios, el regreso de Cristo no nos tomará por sorpresa (Mateo 24:43-44). A medida que nos acercamos a los días santos, la necesidad de preparación espiritual nunca ha sido más grande.

    Jim Franks

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