Queridos hermanos:
Por todos los informes que he recibido fue una maravillosa fiesta de Tabernáculos. Ahora tenemos la cifra definitiva de asistencia y el total de las ofrendas de los días santos. Estoy muy contento de informarles que hemos alcanzado un nuevo récord para las dos —con la mayor asistencia a la fiesta y la mayor ofrenda de un día santo en toda nuestra historia. ¡Gracias por toda su generosidad y su parte en el éxito de la fiesta de este año!
En cuanto a mi salud, estoy muy bien y nuevamente quisiera agradecerles a todos por sus oraciones. Mi esposa y yo viajamos a dos sitios en la fiesta: Fort Myers, Florida y Myrtle Beach, Carolina del Sur. Estamos planeando viajar a Chile a mediados de diciembre y tenemos una nueva congregación en Melbourne, Australia, a la que espero poder visitar en febrero.
En estos días hay muchas noticias acerca de “guerras y rumores de guerras” (Mateo 24:6). Recientemente, un sábado por la noche, Sharron y yo estábamos buscando una película para verla, y ella se encontró una película llamada A House of Dynamite [Una casa llena de dinamita]. Esta película gira en torno a un misil que es lanzado desde Asia a los Estados Unidos, específicamente a la ciudad de Chicago. Se imaginan cuidadosamente la respuesta del gobierno, comenzando desde la Sala de Crisis de la Casa Blanca, donde los oficiales encargados de vigilar habían sido alertados acerca de un misil nuclear que se esperaba iba a impactar a Chicago en 18 minutos.
Noah Oppenheim, quien escribió el libreto y colaboró con el director de la película, Kathryn Bigelow, dijo lo siguiente: “No creo que lleguemos hasta el punto en donde podamos destruir todos los misiles que se encuentran en el cielo. Sólo se requiere que uno pase para que cause una destrucción enorme”. Oppenheim prosiguió diciendo: “Hay suficientes armamentos nucleares en la Tierra como para destruir varias veces la civilización humana y sólo nueve naciones los poseen. La amenaza es tan real como siempre”. El número estimado de víctimas si una bomba nuclear cayera en Chicago es entre 8 a 10 millones, pero éste es sólo el comienzo.
El escenario no es real. Es una película, pero parece todo tan real que ha acaparado la atención del público. Al día siguiente, todas las principales agencias de noticias (ABC, NBC, CBS, CNN, Fox) estaban tratando de resolver el tema y planteando la pregunta de qué ocurriría si esa situación fuera un hecho (si ocurriera eso en realidad), esto provocaría la aniquilación del mundo —el fin del siglo. Por supuesto, la verdadera razón por la cual prestaron tanta atención es por la realidad de los tiempos en los cuales estamos viviendo. A comienzos del año, el reloj del Apocalipsis se movió un segundo (ahora está a 89 segundos) de la medianoche. Muchos científicos hay subrayado el hecho de que estamos viviendo en la época más peligrosa de la historia humana. Ahora tenemos personajes en escena que aparentemente están dispuestos a llevar al mundo al límite de su existencia.
El tiempo del fin y los postreros días son términos que encontramos en la Biblia (Daniel 10:14; 12:4; et al.), y describen un período oscuro de la historia. Por lo que podemos leer en la Biblia, el mundo tendrá un futuro impactante. Pero hay otra historia que se está desarrollando en la Tierra que tiene un final distinto. ¿Cuál es esta historia?
Mark Twain escribió una vez: “Las dos cosas más importantes en nuestra vida son el día en que nacimos y el día en que descubrimos porque”. Uno de los folletos más solicitados en la época de la Iglesia de Dios de la Radio fue: ¿Por qué nació usted? Originalmente escrito en 1957 por Herbert W. Armstrong. Contiene la verdad más importante, una que apuntala toda la teología de la Iglesia. David la menciona en el Salmo 8:3-4: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?”.
Acabamos de regresar de la fiesta y no quisiera ahondar en los eventos catastróficos que están en el horizonte, sino que quisiera enfocarme en un futuro más brillante, ése que Dios tiene reservado para la humanidad. Por la reacción que provocó el asesinato de un carismático influenciador social conservador aquí en los Estados Unidos, algunos están proclamando que estamos experimentando un reavivamiento espiritual en este país. Cualquier reavivamiento espiritual verdadero debe estar basado en la restauración de la relación correcta entre la humanidad y Dios. La religión falsa es una religión falsa aún en el caso de que hable acerca de algunos valores morales correctos. Algunas veces podemos olvidar que el árbol del conocimiento del bien y del mal, sigue siendo malo. La religión falsa se presenta de varias formas. Si no adoramos a Dios en “espíritu y en verdad” (Juan 4:24), cualquiera puede caer víctima de la falsa religión.
A medida que lo pensamos, que entendemos que el propósito de la vida —porqué fue creado el hombre— tiene que ser una de las principales preguntas que nos hacemos. La ciencia no puede darnos la respuesta. La religión, en su mayor parte, ha fallado tratando de explicarlo. El mundo parece encaminado a su destrucción. ¿Por qué? Satanás y sus engaños son la verdadera causa. Dios no tiene el plan de permitir que el hombre se destruya a si mismo. Pero el hombre dejado a su propia conciencia destruirá toda la vida. Dios tiene que intervenir y lo hará para impedir que esto sea lo que ocurra.
En Génesis 1:26-27 tenemos un anticipo del plan y del propósito que Dios tenía en mente cuando creo la humanidad. Vemos que Dios está creando una familia que estará compuesta por muchos hijos e hijas (Hebreos 2:10: 2 Corintios 6:18). No creó al hombre para ver cómo se va a destruir. Éste no es el futuro que Dios quiere para la humanidad. Nuestro futuro está descrito en 1 Pedro 1:4-9. Es una herencia incorruptible e incontaminada, reservada en los cielos: “obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”. Hermanos, no hemos nacido tan sólo para existir, para luchar y morir después. Hemos nacido para convertirnos en hijos de Dios —para entrar a su familia, compartir su naturaleza y vivir para siempre en su Reino.
Si al hombre se le permitiera hacer lo que quisiera, sin lugar a dudas destruiría toda la vida en el planeta, pero éste no es el plan de Dios. ¿Por qué nació usted? Para convertirse en parte de la familia de Dios, para vivir y reinar por toda la eternidad en el Reino de Dios. Será un mundo sin Satanás, cuando toda la humanidad tendrá nuevamente la oportunidad de escoger el árbol de la vida. Las escrituras nos aseguran que el futuro del hombre no es la autodestrucción. Dios va a impedirlo. Apocalipsis 19:11-21 y 20:1-4 describe el futuro, y no incluye la destrucción de toda la vida humana. No hay palabras más poderosas en todas las escrituras.
Después del regreso de Cristo, estará nuevamente disponible la opción de la vida, y en este momento los seres humanos escogerán el árbol de la vida. El mundo no será destruido en un holocausto nuclear. Los gobiernos rebeldes del hombre serán derrotados y Jesucristo y los santos van a representar el gobierno de Dios. No necesitamos preocuparnos por el futuro. Oramos para que venga pronto el Reino de Dios, pero como sus santos, nuestra herencia está preservada en los cielos. Anhelamos y anticipamos este futuro y lo celebramos cada año durante la fiesta de Tabernáculos. El plan de Dios tiene un final feliz, aunque (como lo representan algunas películas), el hombre, bajo el engaño de Satanás podría destruir toda forma de vida. La buena noticia es que ¡Dios no va a permitir que suceda esto!
Cordialmente, su hermano en Cristo,






