Inglés - Francés

Iglesia de Dios, una Asociación MundialIglesia de Dios, una Asociación MundialIglesia de Dios, una Asociación MundialIglesia de Dios, una Asociación Mundial
  • Inicio
  • Recursos
    • Blogs
    • Folletos
    • Sermones
    • Tratados Doctrinales
    • Plan de lectura de la Biblia
    • FI Online
    • Manual API para padres
  • Noticias
    • De Común Acuerdo
    • In Accord
    • Carta a los miembros
  • Organización y Liderazgo
  • Congregaciones
  • Calendarios
    • Calendario fiestas santas
  • Contacto

Carta a los miembros – 10 de septiembre de 2026

    Inicio Noticias Cartas del Presidente Carta a los miembros – 10 de septiembre de 2026

    Carta a los miembros – 10 de septiembre de 2026

    Por IDDAM | Cartas del Presidente | Comentarios cerrados | 10 septiembre, 2026 | 0

    Queridos hermanos:

    Sharron y yo acabamos de regresar de un viaje de 14 días a Europa con Doug y Tanya Horchak; Joel y Marjolaine Meeker. En este viaje tuvimos el privilegio de visitar a los hermanos en Suiza y Francia. Tuvimos servicios con un pequeño grupo en Suiza el 8 de agosto y otro pequeño grupo en París el 15 de agosto. El señor Meeker y yo hemos compartido algunos momentos importantes del viaje en el In Accord durante las últimas dos semanas, pero quería compartir con ustedes unos pensamientos adicionales.

    No es ninguna exageración decir que Suiza tiene unos de los más paisajes más espectaculares que he visto en todos mis viajes. Las montañas, los valles pintorescos, los atardeceres y amaneceres hermosos son algo inolvidable. Es difícil describir con palabras la belleza de lo que hemos visto. Sin embargo, tan impresionante como haya sido el escenario, el propósito real de nuestro viaje fue compartir un tiempo con los hermanos y tener servicios con ellos, con todos los que están dispersos en estas dos naciones.

    Aunque el número de estos hermanos es pequeño, su entusiasmo por la obra de la Iglesia fue algo animador e inspirador. Me sentí muy impresionado con aquellos que conocimos en los dos servicios. Ellos están tan dispersos que no les es posible tener servicios cada sábado. Su pastor, James Muir y su esposa Odile, viven a varias horas de Génova y París. El señor Muir pastorea ambos grupos —los que están en Francia y los que están en Suiza. Cuando no hay servicios programados, los miembros se conectan a un servicio desde la casa de los Muir, o también se conectan con Inglaterra.

    Muchos de nosotros en los Estados Unidos no sabemos qué es estar tan aislados de otros miembros de la Iglesia. Puede ser fácil para nosotros dar por sentado la oportunidad de ir al servicio cada sábado, tener compañerismo y compartir después de eso y en muchas áreas encontrarse con los hermanos en otros momentos de la semana. Aquí en el área de Dallas con frecuencia nos reunimos el domingo o una noche a la semana para cenar con otros miembros. Para muchos de nuestros hermanos en Europa y otras partes del mundo, esto simplemente no es posible. Algunos viven a varias horas del miembro que está más cercano; y en unas pocas naciones, hay tal vez sólo un miembro en toda la nación. Por favor acuérdese de esos hermanos en sus oraciones.

    En Hebreos 10:24-25 leemos: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. Con frecuencia citamos estos versículos para recordarnos a nosotros mismos acerca de la importancia de reunirnos el sábado. Pero nuestra reciente visita también trajo otra dimensión de estos versículos y me ayudó a entender mejor. Algunos de nuestros hermanos desean profundamente reunirse con otros, pero debido a la distancia y a las circunstancias, ellos no pueden hacer eso cada sábado. Para aquellos de nosotros que podemos reunirnos regularmente, eso debería hacer más profunda nuestra apreciación por lo que Dios nos ha dado. El compañerismo con los hermanos del mismo sentir es una bendición y es difícil alcanzar a comprender todo su valor. No lo demos nunca por sentado —y no nos olvidemos de aquellos hermanos a los que les gustaría infinitamente tener la oportunidad que muchos de nosotros disfrutamos cada semana.

    Tuvimos otra experiencia durante nuestro viaje que dejó una profunda impresión en mí y me reforzó esta lección: nunca podemos dar por sentado los sacrificios que se hacen a nuestro favor. En la semana que había entre nuestras visitas a las dos congregaciones, tuvimos la oportunidad de visitar Normandía. El 6 de junio de 1944, miles de tropas de los aliados cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en la costa de Normandía en la invasión anfibia más larga en la historia militar. Visitar estas playas, museos y cementerios fue a la vez algo sobrio e inspirador.

    La invasión aliada del 6 de junio trajo enormes consecuencias —el futuro de Europa estaba en peligro. Fue especialmente aleccionador considerar que muchas de las tropas que desembarcaron ese día tenían tan solo 18 o 19 años. Esos jóvenes estaban dispuestos a dar su vida —y muchos lo hicieron— por una cusa que era más grande que ellos mismos. Excepto los soldados británicos, ellos vivían bastante lejos de Europa, pero todavía querían sacrificarse para liberar a los europeos de la tiranía.

    Nuestro hotel estaba justo al lado de la playa Omaha. Todavía se consiguen recuerdos en la playa, de los eventos que ocurrieron en junio de 1944, pero actualmente la playa de Omaha es como cualquier otra playa, visitada por turistas y personas del área que vienen para nadar o para caminar en la arena. Pero a medida que usted camina por el lugar, se encontrará en medio de las ruinas de las posiciones de defensa alemanas cuyas tropas tuvieron que enfrentar un fuego devastador. Sólo puedo imaginarme el valor que debe haber implicado dejar la lancha de desembarco, abrirse paso en medio de esa playa expuesta bajo el fuego enemigo, reagruparse y después continuar el asalto. Hubo muchas víctimas ese día.

    Después de visitar las playas, manejamos una corta distancia al cementerio en donde están enterrados 9.389 de todos los que fueron muertos en la invasión. A medida que caminábamos entre las tumbas se llevó a cabo una ceremonia cerca a la entrada. Al finalizar, el presentador les pidió a todos que se quitaran los sombreros y se unieran para cantar el himno nacional americano. Después hubo un toque de silencio, un emotivo toque de corneta, un toque de trompeta que se utiliza al atardecer o en los funerales militares. Fue una experiencia emocional muy profunda y era imposible contener las lágrimas.

    Regresé de este viaje con una renovada apreciación de las bendiciones que se pueden dar por sentado fácilmente. A varios de nuestros hermanos les encantaría poder tener el compañerismo que nosotros experimentamos cada sábado. Y Normandía me recordó que muchas de las bendiciones que nosotros estamos disfrutando han sido precedidas por un gran costo a nivel humano. Por encima de todo, ambas experiencias me recuerdan que no debemos dar por sentado el sacrificio más grande que se ha hecho a nuestro favor —el sacrificio de Jesucristo. Dios “dio a su único hijo” (Juan 3:16) y Cristo dijo: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13).

    Llegamos a casa de París el martes 18 de agosto. ¡Qué viaje! Pero, esperen, hay otras cosas que vienen. En pocos días estaremos celebrando la fiesta de Trompetas y después celebraremos el día de Expiación y al anochecer del viernes 25 de septiembre será la noche de apertura de la fiesta de Tabernáculos. ¡Qué mes el que tenemos por delante! Esta será mi última carta a los miembros hasta después de la fiesta.

    Ha sido un año extraordinariamente ocupado para mí. En parte debido a eso, Sharron y yo vamos a quedarnos en Estados Unidos para la fiesta. Estaremos en Branson para la primera parte y luego iremos a Orange Beach para la segunda. Hemos viajado alrededor del mundo más de una vez visitando a los miembros desde la fiesta del último año, entonces parece que es buen momento para quedarnos cerca de casa. Deseo ver a muchos de ustedes durante de la fiesta. Es un momento maravilloso para estar vivos y ser parte de la Iglesia de Dios.

    Cordialmente, su hermano en Cristo,

    Jim Franks

    Descargue una copia de esta carta en PDF

    Sin etiquetas

    Información

    © 2026 Iglesia de Dios, una Asociación Mundial

    P.O. Box 3490
    McKinney, TX 75070-8189

    • Instagram
    • Facebook
    • Inicio
    • Recursos
      • Blogs
      • Folletos
      • Sermones
      • Tratados Doctrinales
      • Plan de lectura de la Biblia
      • FI Online
      • Manual API para padres
    • Noticias
      • De Común Acuerdo
      • In Accord
      • Carta a los miembros
    • Organización y Liderazgo
    • Congregaciones
    • Calendarios
      • Calendario fiestas santas
    • Contacto
    Iglesia de Dios, una Asociación Mundial