Queridos hermanos:
Les escribo esta carta el domingo, 2 de agosto. El martes, 4 de agosto, mi esposa y yo saldremos para un viaje a Europa que durará dos semanas, en donde nos encontraremos con los Horchak y los Meeker, para visitar a los miembros dispersos en toda Europa. Éste fue un viaje que estaba planeado para el año pasado, pero lo tuve que cancelar debido a mi cirugía de corazón. Me siento muy bien este año y tengo muchas expectativas con este viaje.
Estaremos fuera dos sábados —en Suiza el 8 de agosto y en París el 15. Esperamos que la mayoría de los hermanos europeos puedan reunirse con nosotros en estos dos sábados. Éste será mi primer viaje a Europa desde que la Iglesia de Dios, una Asociación Mundial, empezó en 2010. Es un viaje que he estado esperando desde que tuve que cancelarlo el año pasado.
Ayer, el primero de agosto, mi esposa y yo visitamos un campamento de jóvenes en Athens, Texas. Hay algo que le sucede a uno cuando está con muchas personas jóvenes, y es que uno se siente rejuvenecido. El campamento de Lone Star fue nuestro campamento de jóvenes más grande este verano, con 134 campistas y 109 personas en el equipo de colaboradores. Ésta fue mi primera visita a uno de nuestros campamentos en varios años. Mi cirugía en 2025 y mi calendario de viajes en la mayoría de los veranos me impidieron visitar nuestros campamentos de verano en muchas ocasiones. Les aseguro que nunca ha sido falta de interés en nuestros jóvenes lo que me ha impedido ir a los campamentos. De hecho, en un período de 25 años a partir de 1988, yo asistí al campamento, por lo menos una vez cada verano.
Según los registros históricos a los cuales pude acceder, el programa de campamentos de la Iglesia de Dios de la Radio, comenzó en el verano de 1962, en una propiedad donada a la Iglesia por la familia Hammer en Big Sandy, Texas. La Iglesia de Dios de la Radio tuvo dos campamentos al oriente de Texas —el primero en el verano de 1962 y el siguiente en el verano de 1963. En aquella época, el campamento era un programa de seis semanas. Aparentemente no hubo campamento en el verano de 1964, o por lo menos según los registros que yo pude ver. La Iglesia aprovechó ese año para preparar una nueva propiedad en Orr, Minnesota y hacer una gran apertura en 1965.
El primer campamento en Orr se realizó en el lago Pelican que está ubicado en la parte superior de Minnesota, cerca de la frontera canadiense. La propiedad usada para el campamento fue donada a la Iglesia por la familia Erickson. Según los registros históricos, allí hubo 400 campistas ese primer verano y el programa duraba seis semanas. Orr se convirtió eventualmente en el campamento más importante de la Iglesia de Dios Universal en el programa de campamentos educativos de la Iglesia de Dios Universal. Por más de tres décadas, la Iglesia de Dios Universal fue anfitriona de múltiples sesiones y cada una duraba entre tres a cuatro semanas. Muchos de aquellos que trabajaron en el campamento en esos primeros años eran estudiantes del Ambassador College de los tres campus —Pasadena, Big Sandy y Bricket Wood.
Para los años de 1980 el campamento educativo se había expandido a media docena de países diferentes.
Mi primera experiencia en el campamento en Orr fue en 1988 cuando me pidieron que enseñara béisbol a los campistas durante una de las sesiones de agosto. Fue una maravillosa experiencia que repetí en los tres veranos siguientes. Yo manejaba desde Houston, donde estaba como pastor, hasta llegar a Orr. Era un viaje maravilloso con mi esposa y las tres hijas. Un beneficio adicional fue que nuestras hijas pudieron tener la experiencia de un campamento de verano. Ese primer año, nuestra hija fue una campista y las otras dos participaron en una versión mini del programa. Más adelante, las tres hijas volvieron como campistas.
Todo eso cambió en el verano de 1995. Comenzando la primavera; los cambios doctrinales se introdujeron en la Iglesia de Dios Universal y miles dejaron esa organización. Cuando comenzamos una nueva en 1995, nos enfocamos en dos prioridades inmediatas: encontrar un campamento de verano para nuestros jóvenes y organizar la fiesta de Tabernáculos. Esto se consideraba algo urgente y en un corto periodo de tiempo ya habíamos logrado ambos. Aseguramos los sitios de fiesta regionales y aseguramos los campamentos regionales para nuestros jóvenes.
En esos años después de 1995, hubo varios pastores que trabajaron diligentemente por los jóvenes en la Iglesia con el fin de asegurar que hubiera un campamento al cual ellos pudieran asistir. Larry Geider y su esposa Bonny, fueron dos personas muy importantes en promover y establecer los campamentos regionales. (No teníamos ninguna propiedad que pudiéramos usar como campamento central.) Ellos dos, además de otras parejas de ministros, trabajaron como un equipo bajo Doug Horchak y Servicios Ministeriales, para establecer esos campamentos regionales. Nuestros campamentos fueron mucho más pequeños de los que había en los días de Orr, pero tenían el mismo entusiasmo para ofrecerles esa oportunidad a los jóvenes. Los campamentos regionales han tenido mucho éxito y así continúan hasta el día de hoy —31 años después— con más de mil campistas y el equipo de colaboradores que asisten cada verano.
Una clave de lo que ha logrado nuestra juventud (y nuestra organización actual la Iglesia de Dios una Asociación Mundial) en los últimos 31 años, es la dedicación de hombres y mujeres a servir a la juventud de la Iglesia. En todos estos años he disfrutado mucho el poder trabajar con muchas de estas personas dedicadas y talentosas. Mencioné específicamente a los Greider, como defensores de nuestros jóvenes en los años difíciles de la transición a una nueva organización, pero realmente, podría haber nombrado a muchos otros también. Ken y Kathy Treybig, tomaron el liderazgo de nuestro equipo de directores de campamento después del retiro de los Greider y han sido los que han guiado este proyecto en los últimos años. Nosotros le debemos nuestra gratitud a todos aquellos que han estado involucrados en el desarrollo de nuestro programa de campamentos, por hacer el campamento posible en los últimos 64 años (1962-2026). En los días de la Iglesia de Dios Universal, el increíble número de campistas potenciales hizo que miles de jóvenes solo pudieran asistir al campamento una vez; pero con el sistema regional, nuestros jóvenes pueden asistir cada año al campamento.
El sábado 25 de julio, mi esposa y yo, además de Britt y Donna Tylor, asistimos al sexagésimo aniversario de la Iglesia de Dios de la Radio en Nueva Inglaterra. Luego, el domingo 26 de julio almorzamos con otro ministro jubilado y su esposa, Paul y Jane Suckling. Ellos desempeñaron un papel muy importante en el campamento de jóvenes en Escocia. El señor Suckling sirvió
como director del campamento en el lago Lomond por 25 años. En nuestro almuerzo, él habló con gran entusiasmo acerca del gozo de dirigir el campamento de jóvenes. Su ministerio cubrió un periodo de 50 años, pero lo más sobresaliente para él fue el campamento de verano. Él disfrutó muchísimo cuando nos mostró las fotos de esos años como director de campamento en Escocia.
En Hebreos 6:10 leemos: “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún”. Se nos dice en este versículo que Dios no olvida la labor de aquellos que sirven a los santos. Al estar en el campamento esta semana pasada y después de visitar a los Suckling en Massachusetts, esto me inspiró a no olvidar a aquellos que han hecho posible que la Iglesia tenga campamentos alrededor del mundo por espacio de 64 años. Por supuesto, Dios es la verdadera fuente de todas las cosas buenas (Santiago 1:17). Nuestros jóvenes son uno de los más grandes regalos de Dios a la Iglesia y son vitales para nuestro futuro.
Si bien nuestro programa de campamento ha cambiado con los años —de una propiedad única en Big Sandy y Orr hasta los campamentos regionales en el país y alrededor del mundo —su propósito nunca ha cambiado: ayudar a los jóvenes a desarrollar amistades duraderas, a desarrollar un carácter según Dios y a fortalecer su relación con Él.
Cordialmente, su hermano en Cristo,






