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Carta a los miembros – 5 de febrero de 2026

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    Carta a los miembros – 5 de febrero de 2026

    Por IDDAM | Cartas del Presidente | Comentarios cerrados | 5 febrero, 2026 | 0

    Queridos hermanos:

    Actualmente estoy en Australia, con John y Debbie Pinelli y Doug y Tania Horchak. Esto es parte de un viaje para visitar a los miembros de la Iglesia en tres naciones —Australia, Nueva Zelanda y Fiji— y llevar a cabo algunas clases del Programa de Liderazgo Internacional en Nueva Zelanda. Desafortunadamente mi esposa no pudo acompañarme en este viaje porque cuando íbamos a salir, ella no se estaba sintiendo bien. Sin embargo, en este momento me siento muy feliz de anunciar que ella ya está mejor.

    Uno de los aspectos más gratificantes de mis responsabilidades es el poder departir con los miembros. Estuve en Nueva Zelanda el último año para la jubilación de André Van Belkum, pero éste es mi primer viaje a Australia y Fiji en varios años. (De hecho, han pasado treinta años desde que estuve la última vez en Melbourne. Mi esposa y yo asistimos a la fiesta en Australia en 1996 y durante esa fiesta fuimos a tres sitios diferentes: Noosa, que queda en la Costa del Sol; en la Bahía de Nelson, que queda cerca de Sydney y Lorne que está en las afueras de Melbourne. Ésta fue nuestra primera visita a Australia y todavía me acuerdo cuán impactante fue la experiencia de vivir diferentes climas —la calidez tropical en Noosa al norte, seguido de un clima lluvioso y frío en Lorne al sur— todo en la misma semana.)

    El 31 de enero, nuestro primer sábado después de salir de Dallas, nos encontramos con un grupo pequeño en Melbourne, quienes nos dieron la bienvenida con sus brazos abiertos. Pudimos disfrutar de los servicios del sábado juntos (tanto el señor Horchak como yo dimos medios sermones) y después tuvimos la oportunidad de estar unas tres horas comiendo pasabocas y compartiendo con los hermanos. Fue un sábado muy exigente y al final estábamos muy cansados, pero también fue algo muy positivo, animador e inspirador. Aun si no tuviéramos más reuniones durante este viaje, este día bastaría para que este viaje valiera la pena.

    Sin embargo, tenemos mucho por delante antes de volver a casa, incluyendo servicios de sábado en Oakland el 7 de febrero, clases para el Programa de Liderazgo Internacional en Oakland el 8 de febrero y tres días de la visita a Fiji, con el fin de compartir con los hermanos allí.

    A medida que me pongo a meditar en el último año y todo lo que ha ocurrido en él, esas reuniones han adquirido un mayor significado para mí a nivel personal. En julio del año pasado, no sabía si mi salud me permitiría continuar viajando para visitar a los hermanos. Pero hasta el momento las cosas han funcionado bien. He incrementado gradualmente la duración de mis viajes sin que tenga ningún efecto negativo, por lo menos hasta ahora. De hecho, siento que esos viajes han contribuido a mi recuperación en lugar de retardarla. El viaje de 17 horas desde Dallas hasta Melbourne, que fue el comienzo de nuestro viaje, ha sido el más largo que he hecho desde mi cirugía en julio pasado. Me sentí cansado, pero preferí hacerlo directo en lugar de tener que hacer una parada en el camino. Fue muy buena decisión hacer el viaje directo.

    Nuestro viaje en Melbourne coincidió con uno de los eventos más importantes del mundo —El Abierto de Australia, uno de los cuatro grandes torneos de tenis que conforman el Grand Slam. Los partidos se realizaron justo a dos cuadras de nuestro hotel, en el estadio de Rod Laver y se llevaron a cabo por tres semanas, culminando con los partidos para definir la campeona femenina y el campeón masculino, durante el fin de semana del 31 de enero al 1 de febrero. En general casi un millón de personas asistió al evento lo que hizo de esto un gran espectáculo.

    Aunque yo no soy muy fanático del tenis, si estuve viendo la final masculina. El partido tuvo como protagonistas a Carlos Alcaraz de España y Novak Djokovic de Serbia. Alcaraz, de sólo 22 años, ganó su primer Abierto de Australia porque derrotó a Djokovic quien tiene más títulos del Grand Slam que cualquier otro hombre que haya jugado en la historia del tenis.

    Estos dos hombres están en el momento cumbre de su carrera y ya que Alcaraz tiene sólo 22 años, todo parece indicar que —a no ser que hubiera una lesión— él podría permanecer en esta posición durante muchos años más. Después del encuentro que definía el campeonato, cada jugador le habló a la muchedumbre que había del estadio. Me sentí muy impresionado por la humildad de la que ellos hicieron gala cuando se enfocaron en otros, en lugar de fijarse en ellos. En sus comentarios no dijeron nada con respecto a lo grandes que ellos eran.

    Para mí fue animador encontrar semejante humildad en nuestra sociedad, especialmente entre los deportistas, políticos y líderes del mundo. Como cristianos entendemos que la humildad es una característica fundamental que Cristo nos enseñó y que debemos imitar y que las escrituras nos recuerdan a nosotros que sin humildad no podemos entrar al reino de Dios.

    Cuando comenzamos las clases del Programa de Liderazgo Internacional en el 2018, una de las primeras clases que decidimos enseñar estaba enfocada en la integridad y la humildad. A medida que se acerca la Pascua, se nos recuerda que Dios describió la verdadera conversión —y a aquellos que estarían en su Reino— como unas personas humildes, como un niño pequeño.

    Veamos sus palabras en Mateo 18:4 “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos”. Vemos aquí que la humildad no es simplemente una característica importante que debamos poseer; es esencial que la tengan todos los cristianos. La Biblia aclara este punto muy fehacientemente. En Santiago 4:6 nos dice: “Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. De la misma forma, también leemos en 1 Pedro 5:5-6: “y todos… revestíos de humildad… Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios”.

    Veamos el ejemplo de Jesucristo en la noche de la Pascua cuando Él se arrodilló y lavó los pies de sus discípulos tal como está registrado en Juan 13. Leeremos este pasaje nuevamente en la noche de la Pascua. Es un ejemplo muy sobresaliente que Cristo nos dejó. Él demostró una humildad sincera y profunda –una que refleja la actitud que todos deberíamos esforzarnos por tener a medida que nos preparamos para participar de la Pascua en ocho semanas.

    Hermanos, oro por todos ustedes cada día. Nuestro mundo realmente parece estar salido de control y, sin embargo, es crucial que no nos dejemos involucrar en su política y en las tragedias, porque esto hace que tendamos a perder de vista una de los principios más fundamentales de todos —la necesidad de ser humildes, tanto en nuestra adoración a Dios como en nuestra actitud hacia los demás.

    ¡Qué mundo tan diferente sería el nuestro, si la humildad fuera más evidente entre sus líderes! Si bien no podemos cambiarlo ahora, si podemos tomar la decisión de enfocarnos en otros en lugar de enfocarnos en nosotros mismos y de esta manera podemos crear una atmósfera de amor, humildad y servicio en la Iglesia. Yo creo que esto es exactamente lo que Dios espera de nosotros.

    A medida que nos acercamos a otra Pascua, cuando nuevamente estaremos siguiendo el ejemplo de Cristo, me he sentido animado por la humildad que he experimentado en este viaje— entre los hermanos y aun entre dos jugadores de tenis profesionales que no tienen conexión con la Iglesia. Ver tales ejemplos es un recordatorio de que la humildad se destaca cuando la vemos y continúa señalándonos hacia algo mejor.

    Cordialmente, su hermano en Cristo,

    Jim Franks

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