Queridos hermanos: La semana pasada, después de enterarme del tiroteo masivo en Uvalde, Texas, fue difícil para mí comprender realmente lo que había pasado. Sentí una tristeza infinita a medida que leía acerca de 19 niños —con sólo entre 9 a 11 años de edad— y dos maestras que fueron brutalmente asesinadas por alguien mentalmenteLeer más










