Acabamos de celebrar la Pascua y los días de Panes Sin Levadura, sin duda una de las ocasiones más solemnes del año. Como hijos de Dios, acabamos de realizar un inventario espiritual; nos hemos examinado antes de tomar la Pascua, para saber cómo está nuestro compromiso y nuestra relación con Dios.
Dios espera que de acuerdo con los resultados de este autoexamen, nos hayamos dado cuenta de las cosas que tenemos que corregir, y estemos tomando las medidas necesarias y haciendo lo que tenemos que hacer para poder avanzar en nuestro camino hacia la Jerusalén celestial que tanto anhelamos.





